Ayudar al compañero, pensar en positivo hacia él, es mucho más gratificante y la rueda de la vida tal vez nos depare una sorpresa.
Esta mañana he ido a recoger unos clientes al hotel AC Valencia. Uno se demoraba, por lo que mientras estaba en recepción ha llegado un caballero bien vestido con su maletín y al ver mi taxi en la puerta a preguntado si estaba disponible para ir al aeropuerto. Le dicho que no, pues estaba cargadito de maletas y que si sigue la calle recta, está la parada del Corte Inglés de Francia. Me responde que primero irá al cajero a sacar dinero. Y yo le digo que algunos taxis aceptamos cobro con tarjetas.
Sonriendo gira por Francia para ir al cajero y en eso se para un taxi en verde (lo siento eso de taxi libre otro día lo cuento). Le indico que el caballero con maletín quiere taxi para el aeropuerto. Los ojos se le han abierto, ha salido zumbado y le ha preguntado, a lo que el cliente ha puesto el maletín en el taxi y se ha metido en el cajero.
Cuando he recogido y me he puesto a su altura se ha deshecho en elogios. Tal vea no pase nunca, pero si alguna vez tengo un problema con un cliente, me gustaría que se parasen compañeros a preguntar ¿algún problema?. Nada. Todo resuelto.
Ójala siempre fuera así.
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