martes, 19 de octubre de 2010

¿Brotes verdes? Mira a los techos.

Cuando el taxista se cansa de dar vueltas de vacio, para no gastar más combustible ni quemarse psicológicamente, se va a una parada a esperar a que le llueva el cliente. Pero si no hay clientes, todos los taxis buscan su refugio particular. Y pasa esto.

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