Cuando con el taxi empiezas a dar vueltas y más vueltas y nadie te saluda con la mano para requerir de tus servicios, llegas a descorazonarte, a desmoralizarte, a no saber que hacer, porque pasa el tiempo y el taxímetro sigue sin marcar.
En esa situación muchos compañeros se echan la manta al cuello y eligen la solución más económica: quedarse en una parada hasta que más pronto o más tarde se te suba un cliente.
Las más habituales son las que todos piensan que tienen la máxima rotación: la estación de tren, la estación de autobuses, los hospitales, y sobre todo el aeropuerto.
Si no hay clientes y la gente piensa que una buena carrera desde el aeropuerto les puede compensar, se suben en tropel al aeropuerto. Y pasa lo que podemos ver en el video.
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